Hace unos días terminaron las clases de una asignatura de Pedagogía, y el último día el profesor nos pidió que hiciéramos una evaluación de la asignatura; para ello empleamos el DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortaleza y Oportunidades). En fortaleza, toda la clase estábamos de acuerdo en que era:
- El temario: a veces lo importante no es dar demasiado contenido, si no que lo que demos, lo demos bien, lo entendamos bien. Menos es frecuentemente más. A la larga recordaremos mejor estos contenidos que veinte temas de historia.
- La participación en clase: al estar sentados en forma de círculo, todos participábamos en las clases. Fomentar la actividad y la implicación de los estudiantes: Confucio: lo que se oye se olvida, lo que se ve se recuerda, lo que se hace se aprende. Learning by doing.
- Explicaba los contenidos mediante casos reales: relacionar los contenidos con las preocupaciones actuales de la vida en todas sus dimensiones: natural, social, económica, personal.
- Crear un clima de confianza, de amistad: al estar sentado en el mismo nivel que nosotros y hablarnos como si fuese uno más de nosotros (nada de superioridad).
- Utilizar la evaluación como instrumento y proceso de aprendizaje. Evaluación versus calificación.
- Asistencia voluntaria a clase: de este modo sólo va a clase aquella persona a la que le interesa aprender.
- Actitud positiva del profesor e interés por que aprendamos.
- En su metodología, en sus clases, nos hacía reflexionar constantemente construyendo entre todos los significados. Aprendemos en grupo. Y sobretodo, motivarnos para querer aprender.
En definitiva, estas son las pautas para crear las condiciones oportunas para que se produzca la enseñanza y el aprendizaje relevante.

No hay comentarios:
Publicar un comentario