La gran mayoría de personas a las que les preguntemos esto contestarían, y aun más si se quieren dedicar a la "enseñanza", con un sí rotundo; pero en realidad si nos paramos a pensar lo nerviosos que solemos ponernos (la mayoría, no todos) simplemente cuando queremos hablar con alguien a quien no conocemos, cuando tenemos miedo de pasar vergüenza, cuando exponemos en clase, o simplemente hablar en clase, nos damos cuenta de lo difícil que es.
Tampoco nos hemos planteado que pueda ser una especie de visión que tenemos hacia los profesores lo que nos haga pensar esto; porque cuando observamos año tras año como lo profesores se comportan exactamente igual en todas las clases, como se saben el temario "de memoria" y como muestran, en gran medida, la indiferencia por saber si aprendemos o no, es normal que lleguemos a pensar eso; todo parece ser mecánico, como una fórmula que puedes aprender, por lo que sería fácil ejercer de profesor.
Pero la respuesta correcta a esta pregunta sería que no se puede saber ser profesor antes de serlo, o al menos si queremos ser unos buenos profesores y no máquinas que se dediquen a dar el temario y poner calificaciones.
Una persona puede saber muchísima teoría (contenidos), pero lo importante, o con lo que los niños aprenden es con la práctica. Es por ejemplo como aprender a patina, todo el mundo a aprendido a base de golpes, mediante la experimentación. Nadie nos ha dado un manual de instrucciones para saber cómo se aprende a patinar. Sin embargo en el colegio eso es lo que hacen; primero nos dan la teoría para que luego "aprendamos" mediante esa teoría. ¿es realmente así como se aprende?; eso es otra cuestión.
Además de saberse la teoría, hasta que una persona no esté en el puesto de profesor no sabrá nada sobre cómo comportarse frente a los alumnos, cómo transmitirles conocimientos...
Para saber ser profesor se debe de tener en cuenta:
- La experiencia propia como alumno: así se sabrá como pueden reaccionar los niños ante los métodos de enseñanza que utilicemos, ante la forma de dar clase, ante los compañeros, entre ellos, etc.- No llevar siempre el mismo tipo de enseñanza: el método de enseñanza que se lleve a cabo debe de ser divertido, interesante, que todos participen, se comuniquen entre ellos, no la típica clase en la que el profesor es el que habla y los alumnos los que atienden hasta aburrirse como ostras (Por eso la frase del título del blog de: ni enseñar es atacar, ni aprender es resistir).
- Evaluación centrada en e estudiante y su comunidad: para saber si un alumno ha aprendido durante las clases, no se comprueba poniéndole un examen en el que suelte todo lo que el día anterior ha memorizado, sino observando su evolución, evaluar el aprendizaje del alumno teniendo en cuenta también factor externos como la familia, el ambiente cultural, su personalidad, su maduración, etc. (se sabe que, por ejemplo, los problemas familiares pueden afectar al proceso de aprendizaje del niño)
Las notas nunca hacen justicia al proceso de aprendizaje; el deber del profesor es ayudar al alumno a seguir el camino de aprender a aprender. Los buenos profesores tienen metas para todos sus estudiantes. No se dan por vencidos con los estudiantes que van atrasados. Los buenos maestros motivan a sus estudiantes y les enseñan diferentes perspectivas.

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